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Aunque los jóvenes que padecen eccema pruriginoso tienden a mejorar su enfermedad cutánea con el tiempo, tales niños presentan un riesgo incrementado de desarrollar asma y fiebre del heno, según los resultados de un estudio llevado a cabo por investigadores suecos.
El eccema constituye una enfermedad de la piel relacionada con la alergia que se manifiesta en forma de manchas rojizas que producen una intensa sensación de picor.
En este estudio se siguió la evolución de 94 niños afectados de eccema con edades comprendidas entre los 17 meses y los 7 años. Al finalizar el mismo, el eccema había mejorado en 82 de los niños pero para entonces, el 43% padecía asma y el 45% fiebre del heno (médicamente conocida como rinitis alérgica). Además, únicamente 14 niños no experimentaron nunca síntomas de asma.
| | Los resultados demuestran que aquellos niños con familiares afectados de eccema u otras enfermedades cutáneas severas presentan un riesgo incrementado de desarrollar asma con respecto al resto de niños del estudio.
Según los autores, este estudio confirma el buen pronóstico del eccema infantil, pero también el riesgo aumentado de desarrollar alergia respiratoria.
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