Dormir demasiadas horas, al igual que dormir demasiado pocas, tambén puede tener sus consecuencias. Concretamente, un estudio ha reflejado que quienes duermen entre nueve y diez horas padecen más alteraciones del sueño que los que duermen ocho. Lo mismo sucede con los que duermen siete.
Kripke y el director del estudio, el Dr. Michael Grandner, evaluaron las respuestas de 1.004 adultos en cuestionaros sobre su sueño, donde indicaban las horas que dormían al día (excluyendo cabezadas y
siestas), así como potenciales problemas de sueño que pudieran experimentar.