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En un estudio con 40 pacientes afectos de una forma rara, pero muy grave, de cáncer de piel llamada melanoma maligno, los investigadores han encontrado que los que recibieron paroxetina 2 semanas antes de empezar el tratamiento con interferón-alfa, experimentaron menos dolor y ansiedad en los siguientes 3 meses de tratamiento, en comparación con los que recibieron un comprimido inactivo de placebo.
El interferón-alfa ha demostrado aumentar la supervivencia de los pacientes con melanoma, pero también puede producir depresión severa y su administración se asocia con una fatiga extrema y un deterioro de la memoria y la concentración, según el Dr. Andrew H. Milles y su equipo de investigadores de la Universidad de Emory en Atlanta, Georgia. “Dada la elevada incidencia de depresión mayor entre los pacientes que reciben interferón-alfa a causa de un melanoma maligno, y la asociación entre depresión e interrupción del tratamiento, parece más que justificado el tratamiento de estos pacientes con el antidepresivo paroxetina”, afirma.
| | En el último número de la revista The New England Journal of Medicine aparece esta investigación, en donde el 45% de los pacientes que recibieron el placebo se encontraban profundamente deprimidos, en comparación con solamente el 11% de los que recibieron la paroxetina. Más de un tercio de los pacientes del grupo placebo interrumpieron el tratamiento anticanceroso por depresión severa u otros efectos secundarios.
La paroxetina es un antidepresivo del grupo conocido como inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina, que son capaces de incrementar los niveles cerebrales de este neurotransmisor. Cualquiera de los demás fármacos del mismo grupo de antidepresivos podría tener los mismos efectos que la paroxetina, en el sentido de reducir el distrés emocional y físico asociado con el tratamiento del melanoma maligno con el interferón-alfa.
The New England Journal of Medicine 2001;344:961-966
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