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La Fundación Española del Corazón (FEC) advierte que el uso continuado de ropa demasiado ajustada tiene una serie de efectos perjudiciales: dificulta la presión sanguínea, lo cual a su vez fuerza al corazón a hacer un sobreesfuerzo, causando hipertensión. Asimismo, también provoca retención de líquidos y de toxinas, lo cual favorece la aparición de celulitis y la acumulación de grasa en ciertas zonas del cuerpo.
Se considera “ropa demasiado apretada” a aquella que no permite el movimiento normal de los miembros y que deja marcas en la ropa después de haberla llevado unas horas; la ropa demasiado apretada fuerza a las venas a contraerse, dificultando la circulación de la sangre y el adormecimiento de las partes del cuerpo afectadas. Hormigueo o adormecimiento de ciertas partes del cuerpo es el indicativo más fiable de que la ropa que vestimos es demasiado ajustada. La ropa hecha de tejidos pesados como el cuero o los tejanos, resulta especialmente perjudicial. La ropa ajustada, al dificultar la circulación sanguínea, provoca un aumento de edemas (aumento anormal de líquido en los pulmones) y favorece la aparición de trombos venosos, los cuales pueden acabar provocando un infarto pulmonar.
La ropa demasiado ajustada es uno más de los factores de riesgo para una mala circulación sanguínea. Para preservar una buena circulación, la FEC recomienda vestir ropa no demasiado ajustada, hábitos de vida saludables (evitar el tabaquismo, dieta sana con pocas grasas saturadas, ejercicio moderado), al sentarse , reposar los pies en un lugar algo elevado , y evitar pasar muchas horas con las piernas cruzadas o sentado. En este sentido, las personas que trabajan en despachos u oficinas deben levantarse cada cierto tiempo y realizar estiramientos.
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