El tacto rectal realizado por el médico y la medición de los niveles de PSA en la sangre, se utilizan para la detección del cáncer de próstata y para controlar la progresión del cáncer una vez detectado. Los niveles de PSA en la sangre sugieren la existencia del cáncer de próstata, pero solamente con los niveles de PSA no se puede diagnosticar el cáncer. Es necesaria la biopsia de la glándula para obtener un diagnóstico definitivo.
Tratamientos
La elección del tratamiento de un hombre con cáncer de próstata debe tener en consideración diferentes factores: la evolución y la extensión del propio cáncer, la edad del paciente y otras enfermedades que pueda padecer, así como los efectos indeseables a corto y a largo plazo que puedan tener los tratamientos. La individualización del tratamiento suele ser, como siempre, la mejor opción a tener en cuenta.
Entre las diferentes estrategias terapéuticas del cáncer de próstata se encuentra la vigilancia expectante con control de la evolución del cáncer, ya que a menudo su crecimiento es lento y no produce demasiados problemas durante el resto de la vida del paciente. Así, no se recomiendan los tratamientos agresivos en hombres de más de 75 años de edad.
Otras opciones de tratamiento más agresivo son la cirugía (prostatectomía radical), la quimioterapia, la radioterapia y la terapia hormonal. Cada uno de estos tratamientos deben seleccionarse para cada cáncer de próstata y para cada paciente.
El artículo sólo es informativo. Si tiene dudas al respecto, consulte a su médico