Enfermedad de Crohn: qué es y qué podemos nosotros hacer
20 de marzo de 2000
La enfermedad de Crohn es una enfermedad del mundo occidental, que afecta sobre todo a personas jóvenes. El paciente debe seguir un tratamiento médico, pero es conveniente conocer algunas recomendaciones en cuanto a la alimentación.
La enfermedad de Crohn consiste en una inflamación del intestino, de causa desconocida. Se manifiesta mediante dolores abdominales, más o menos intensos, diarrea, fiebre y pérdida de peso. Se trata de una enfermedad cíclica, con altibajos espaciados en el tiempo. Los afectados suelen ser jóvenes occidentales, entre 20 y 30 años.
La enfermedad de Crohn es una enfermedad cíclica, de causa desconocida, que se manifiesta mediante dolores abdominales, más o menos intensos, diarrea, fiebre y pérdida de peso. Suele afectar a jóvenes occidentales, entre 20 y 30 años.
Tratamiento
En un primer intento se suelen recetar medicamentos capaces de frenar la inflamación intestinal, generalmente aminosalicilatos y corticoides. Pero si el paciente no responde favorablemente al tratamiento, puede ser necesaria una intervención quirúrgica, para extraer la parte dañada del intestino.
Vigilar la alimentación
Contrariamente a lo que a veces se piensa, esta enfermedad no mejora con un régimen alimentario severo. Lo que sí es importante es vigilar lo que se come, teniendo presente una serie de recomendaciones:
Procurar que la alimentación sea lo más variada posible.
Cuando la enfermedad entre en "fase ascendente", evitar las frutas y verduras frescas.
Comer lo suficiente, aunque a veces sea difícil, sobre todo cuando aparezcan los dolores abdominales, la diarrea o la pérdida de apetito. Es preciso saber que las necesidades energéticas aumentan con la enfermedad (por ejemplo un adolescente enfermo necesita al día entre 3.500 y 4.000 cal., entre un 15 y un 30% más de lo que gasta un adolescente sano).
Es mejor comer cantidades pequeñas varias veces a lo largo del día, que hacer tres grandes comidas. Así el intestino descansa.
Algunos especialistas desaconsejan los alimentos ricos en fibra si el paciente sufre cólicos abdominales o diarreas.
Pueden ser necesarios los suplementos minerales y vitamínicos: de calcio y vitamina D, si se están tomando corticoides; de ácido fólico y vitamina B12, cuando la irritación está localizada en el último segmento del intestino delgado. Se suele aconsejar también tomar suplementos de hierro.
Las personas a las que se les ha quitado parte del intestino pueden desarrollar cálculos renales. Para prevenirlos, se recomienda reducir el consumo de espinacas, tomates, espárragos, café y bebidas alcohólicas.
El tabaco está totalmente desaconsejado.